«Ojalá» y otras 9 palabras españolas que vienen del árabe sin que lo sepas

«Ojalá» viene del árabe «in shâ'a Allâh», «si Dios quiere». Es la huella más usada de los ocho siglos de Al-Ándalus en nuestro idioma. Otras nueve palabras cotidianas con origen árabe que decimos sin darnos cuenta.

Página de manuscrito antiguo con texto en español a la izquierda y caligrafía árabe a la derecha, junto a unas gafas de leer

«Ojalá llueva mañana» es una frase tan española como el chocolate con churros. Pero su origen es árabe puro: viene de in šāʾ Allāh, «si Dios quiere». Y no es la única: el español está sembrado de huellas árabes que decimos cada día sin saberlo. Estas son las diez palabras que más te van a sorprender.

«Ojalá»: la frase árabe más usada del español

De todas las palabras de origen árabe que sobreviven en el español contemporáneo, ojalá es probablemente la más utilizada. Se cuela varias veces al día en cualquier conversación —«ojalá tengas suerte», «ojalá no llueva», «ojalá funcione»— sin que casi nadie se detenga a pensar en su procedencia.

Viene del árabe clásico in šāʾ Allāh (إن شاء الله), que significa literalmente «si Dios quiere». La transformación fonética del árabe al castellano siguió un camino bastante limpio: in šāʾ Allāhlaw ša(a)llāhoxalá en el español medieval, ya documentado en textos del siglo XIII, hasta llegar al moderno ojalá.

El portugués conserva la forma más antigua, oxalá, con la misma x sibilante que tenía el español medieval antes del cambio fonético del siglo XVI que convirtió esa x en la j que pronunciamos hoy. Es decir, durante varios siglos los hispanohablantes pronunciaron «oshalá» en vez de «ojalá».

Las 9 palabras árabes que decimos sin darnos cuenta

Más allá de ojalá, hay decenas de palabras de uso cotidiano cuyo origen árabe pasa desapercibido. Estas son nueve especialmente llamativas, ordenadas de la más reconocible a la más sorprendente:

1. Almohada (al-mujadda)

Del árabe al-muḫadda, «la mejilla». El prefijo al- (artículo determinado árabe, equivalente a «el/la») se conservó como parte indivisible de muchas palabras castellanizadas, de ahí que digamos «la almohada» con un artículo determinado por delante de otro: literalmente, «la la mejilla».

2. Azúcar (as-sukkar)

Llegó al árabe desde el persa y al persa desde el sánscrito śarkarā. Es una de las palabras más viajeras del castellano: vino con la planta misma, la caña de azúcar, que los árabes introdujeron en al-Ándalus en el siglo X.

3. Aceituna (az-zaytūna)

Cura una pequeña paradoja: tenemos al mismo tiempo «aceituna» (del árabe) y «oliva» (del latín oliva), dos palabras para el mismo fruto. Las dos sobrevivieron porque designaban realidades ligeramente distintas en su momento de entrada al castellano.

4. Tarea (taríḥa)

Del árabe ṭarīḥa, «cosa lanzada» o «cosa asignada». La idea de la tarea como algo que se te «echa encima» es muy antigua.

5. Hasta (ḥattā)

Esta sorprende a casi todo el mundo: la preposición hasta, que usamos varias veces al día («hasta luego», «hasta mañana», «hasta las tres»), no viene del latín sino del árabe ḥattā. Es uno de los pocos casos en que un elemento gramatical básico del español tiene origen semítico.

6. Fulano (fulān)

De fulān, que en árabe significa exactamente lo mismo: «un tal», «alguien sin nombre». La forma femenina «fulana», con su deriva semántica peyorativa, es un añadido tardío del castellano.

7. Asesino (ḥaššāšīn)

Procede de ḥaššāšīn, plural de ḥaššāš, literalmente «consumidor de hachís». La palabra entró al castellano por vía culta a través del italiano assassino, designando primero a una secta nizarí del siglo XI que, según las crónicas cruzadas, consumía hachís antes de cometer asesinatos políticos.

8. Albóndiga (al-bunduqa)

De al-bunduqa, «la bolita», «la avellana». La forma redonda dio el nombre. Y de la misma raíz nos llega «bandullo» (con la deriva semántica «la cosa redonda» = «la barriga»).

9. Recamar (raqama)

Quizá la menos conocida, pero está en la lengua culta: recamar significa «bordar con relieve». Viene de raqama, escribir. La sala donde dormimos —la recámara— era originalmente la habitación donde se guardaba lo bordado, lo precioso.

¿Cuántas palabras españolas vienen del árabe?

Las cifras varían según la fuente, pero todos los expertos coinciden en una horquilla amplia: entre 4.000 y 7.000 palabras castellanas tienen origen árabe, lo que supone, según estimaciones del lingüista Federico Corriente Córdoba, en torno al ocho por ciento del léxico patrimonial del español.

Para tener una referencia: el latín aporta el grueso del castellano (más del setenta por ciento), seguido por el griego, el árabe y, ya muy a la zaga, las lenguas germánicas, amerindias y modernas. El árabe es, por tanto, la tercera lengua que más ha contribuido al castellano contemporáneo, por encima de cualquier idioma vivo actual.

¿Por qué se conservaron tantas?

La presencia árabe en la Península Ibérica duró casi ocho siglos, desde 711 hasta 1492. Durante ese tiempo, el árabe fue la lengua administrativa, científica y comercial de buena parte de la península, y el castellano que nacía en el norte cristiano convivió, comerció y se mezcló con él a través de las ciudades de Toledo, Córdoba, Sevilla y Zaragoza.

Las palabras árabes se quedaron en español, sobre todo, en cinco campos:

  • Agricultura y técnica del riego: acequia, alberca, aljibe, noria, azud.
  • Comercio y administración: tarifa, aduana, alcabala, albarán.
  • Vivienda y vida doméstica: almohada, alcoba, azotea, alfombra, taza.
  • Ciencia y matemáticas: álgebra, algoritmo, cifra, alquimia, alcohol.
  • Toponimia: prácticamente todos los nombres de lugar que empiezan por al-, ben- o guad- (Guadalquivir = «río grande», al-wādī al-kabīr).

Cuando los cristianos completaron la Reconquista en 1492, no expulsaron las palabras junto con las personas. Se quedaron porque designaban realidades concretas —el riego, la cocina, la casa— que la lengua castellana no tenía formas propias de nombrar con la misma precisión.

Una huella que sigue viva

El hispanohablante moderno habla árabe sin saberlo varias veces al día. Cada vez que pide una almohada, agradece el azúcar, mira la hora hasta que llegue alguien, evoca a un fulano o desea ojalá lo que sea, está repitiendo, con el oído acostumbrado, las cadencias que llegaron desde Damasco y El Cairo y se quedaron a vivir entre Córdoba y Granada.

Es la huella más limpia de ocho siglos de convivencia.

Palabras españolas de origen árabe
Entre 4.000 y 7.000 (en torno al 8% del léxico)
Período histórico
Al-Ándalus, 711-1492
Palabra árabe más usada
Ojalá, de in šāʾ Allāh
Lingüista de referencia
Federico Corriente Córdoba, Diccionario de arabismos
Lengua que más aporta al español
Latín (más del 70% del léxico patrimonial)
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