¿De dónde viene realmente el nombre «Canarias»? (Pista: no por los pájaros)

El archipiélago no se llama así por los canarios. Al revés: a los pájaros se les llamó canarios porque venían de las islas. Y el nombre real viene del latín «canis», perro. Lo contamos con fuentes antiguas y modernas.

¿De dónde viene realmente el nombre «Canarias»? (Pista: no por los pájaros)
¿De dónde viene realmente el nombre «Canarias»? (Pista: no por los pájaros)

Las Islas Canarias no se llaman así por los canarios. Al revés: a esos pájaros amarillos los empezamos a llamar «canarios» porque venían de las Canarias. Y el nombre del archipiélago viene, en realidad, del latín canis: perro. La historia es más antigua, más rara y más fácil de comprobar de lo que casi nadie cuenta.

Una hipótesis muy extendida y muy equivocada

Pregúntale a diez personas por qué se llaman «Canarias» y la mayoría te dirá lo mismo: porque allí había muchos canarios, esos pequeños pájaros amarillos que se venden en jaulas. La respuesta tiene el problema de invertir el orden de los acontecimientos. El pájaro lleva el nombre porque procede de las islas, no las islas porque alberguen al pájaro.

El error es razonable. En español moderno, la palabra «canario» se asocia mucho más con el ave doméstica que con el archipiélago, y nos resulta más natural pensar que un lugar se llame así por su fauna que al revés. Pero la ornitología y la etimología cuentan, en este caso, dos historias distintas que conviene separar.

El canario salvaje (Serinus canaria) es endémico de las Canarias, Madeira y las Azores. Pero los romanos que dieron nombre al archipiélago no se cruzaron con esa especie ni se preocuparon por ella. Cuando aterrizaron en el siglo I, lo que les llamó la atención fue otra cosa.

Plinio el Viejo y los perros enormes

La fuente más citada para el origen del topónimo es Plinio el Viejo, naturalista romano del siglo I de nuestra era. En su Naturalis Historia, libro VI, describe una expedición patrocinada por el rey Juba II de Mauritania a un conjunto de islas situadas frente a la costa noroeste de África. Plinio escribe que una de aquellas islas fue llamada Canaria «porque allí se encontraron perros (canes) de gran tamaño».

De ahí, por extensión, el archipiélago entero acabó conociéndose como Insulae Canariae: las islas de los perros. La hipótesis tiene a su favor que el latín canis está atestiguado desde mucho antes de la expedición, que Canaria aparece como nombre propio en geógrafos posteriores (Ptolomeo, Marciano de Heraclea) y que el adjetivo «canaria» encaja sin esfuerzo con la formación habitual de gentilicios latinos.

Hay quien ha dudado de si los «perros» eran realmente perros o focas (los romanos a veces llamaban canes marini a las focas). Pero la mayoría de los etimólogos contemporáneos —desde Joan Corominas en su Diccionario crítico etimológico hasta los redactores actuales del Diccionario de la lengua española— consideran la hipótesis canina la más sólida.

Los guanches y las pruebas arqueológicas

Otro dato que refuerza la teoría: los guanches, pobladores prehispánicos de las islas, criaban perros. Lo sabemos porque se han encontrado restos óseos en yacimientos arqueológicos de Gran Canaria y Tenerife, y porque hay testimonios en las crónicas castellanas del siglo XV que describen a los perros guanches como animales medianos, robustos, parecidos a un dogo.

El llamado «presa canario» actual desciende, según los criadores y los estudios genéticos publicados por el departamento de zoología de la Universidad de La Laguna, de esos perros prehispánicos cruzados después con razas europeas introducidas tras la conquista castellana. Los romanos vieron, por tanto, perros reales en las islas. La etimología no es una metáfora.

¿Por qué hay entonces canarios en las Canarias?

El nombre del pájaro es posterior al del archipiélago. Cuando los europeos llegan a las islas en los siglos XIV y XV, encuentran allí un pequeño pájaro cantarín de color verdoso (el canario silvestre todavía no es amarillo: ese color es resultado de siglos de cría selectiva en cautividad). A esos pájaros los empiezan a llamar «pájaros de Canaria» o, abreviando, «canarios».

El cambio del verdoso al amarillo brillante que asociamos hoy con el canario doméstico ocurrió principalmente entre los siglos XVI y XVIII, cuando criadores españoles, italianos, alemanes y belgas seleccionaron generación tras generación los ejemplares con mutaciones más claras. El canario es, por tanto, una criatura «de las Canarias» por procedencia geográfica, pero una criatura humana por su color.

Otras teorías que circulan (y por qué se quedan cortas)

Como en toda etimología popular, han surgido hipótesis alternativas que se repiten en internet pero no resisten un examen riguroso.

  • «Canarias» viene de Canaán: la idea de que el archipiélago se llama así por la región bíblica de Canaán. Es una etimología pseudoreligiosa sin sustento documental. Ningún texto romano, griego o medieval establece esa conexión.
  • «Canarias» viene de los caños o cañones de viento: relaciona el topónimo con el alisio que sopla en el archipiélago. La derivación fonética no funciona en latín y el dato es posterior a la fijación del nombre.
  • «Canarias» viene de un dios indígena: algunos textos del siglo XIX especulaban con un dios guanche llamado Canar. No hay ningún registro filológico de ese teónimo en la lengua guanche reconstruida a partir de las inscripciones líbico-bereberes conservadas.

La hipótesis canina sigue siendo, por mucho, la mejor sostenida.

Una curiosidad bonita: la doble huella en español

Hay pocos topónimos que hayan generado al mismo tiempo dos palabras tan distintas y tan vivas como canario: el gentilicio (un canario es un habitante de las islas) y el nombre común del pájaro. Ambas conviven en el diccionario sin chocar porque el contexto siempre las desambigua. «Un canario cantando» es un pájaro; «un canario emigrante» es una persona.

Y en el fondo de las dos, agazapado, sigue estando el ladrido de aquellos perros romanos que dieron a las islas su nombre hace dos mil años.

Origen del topónimo
Latín Canaria, de canis (perro)
Primera fuente escrita
Plinio el Viejo, Naturalis Historia, siglo I d.C.
Origen del pájaro «canario»
Bautizado por procedencia geográfica, no al revés
Diccionario de referencia
Corominas, Diccionario crítico etimológico
Color amarillo del canario
Resultado de selección artificial entre los siglos XVI y XVIII
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